Logroño Oculto: Misterios, Leyendas y Rincones que no salen en las Guías
La cara B de la capital riojana
Logroño es mundialmente conocida por la Calle Laurel y el vino, y con razón. Pero bajo los adoquines del Casco Antiguo y entre las piedras de sus iglesias, duermen siglos de historia, leyendas de brujería, túneles secretos y curiosidades que a menudo pasan desapercibidas para el visitante apresurado.
En este artículo queremos invitarte a mirar Logroño con otros ojos. A levantar la vista de la copa de vino para descubrir una ciudad llena de misterio, anécdotas fascinantes y rincones con un encanto especial. Prepárate para un recorrido por el "Logroño Oculto".
1. El "Juego de la Oca" en la Plaza de Santiago
¿Sabías que el Camino de Santiago podría ser el origen del famoso Juego de la Oca? En la Plaza de Santiago, frente a la iglesia del mismo nombre (donde, por cierto, la estatua del santo a caballo suele ser vandalizada con pintura, aunque ahora está protegida), encontrarás un enorme tablero de la Oca dibujado en el suelo.
La leyenda dice que los caballeros templarios usaban este juego como un mapa encriptado del Camino. Logroño es una casilla clave. Jugar una partida aquí, usando a las personas como fichas, es una forma divertida de conectar con la tradición jacobea de la ciudad.
2. La Aguja de la Iglesia de Palacio y el Ebro
La Iglesia de Santa María de Palacio es inconfundible por su aguja gótica piramidal, conocida como "La Aguja". Pero lo que pocos saben es que esta iglesia se construyó sobre el antiguo palacio de Alfonso VII (de ahí su nombre).
Cuenta la leyenda que existen túneles que conectan la cripta de la iglesia con la orilla del río Ebro, utilizados antiguamente como vías de escape en caso de asedio. Aunque hoy en día no son visitables, pasear por el claustro de la iglesia (una joya de tranquilidad en pleno centro) te hace sentir el peso de la historia.
3. El Calado de San Gregorio
Logroño es una ciudad horadada. El subsuelo del Casco Antiguo es un queso gruyer de "calados" (bodegas subterráneas) del siglo XVI. Antiguamente, cada casa tenía su propia bodega para elaborar vino.
Uno de los más impresionantes y visitables es el Calado de San Gregorio, en la calle Ruavieja. Restaurado por el Ayuntamiento, este espacio de piedra de sillería y bóveda de cañón nos transporta a la época en la que el vino se pisaba en la calle y se fermentaba bajo tierra. Es una visita gratuita que suele albergar exposiciones.
4. La Leyenda de las Brujas de Zugarramurdi... y Logroño
Aunque Zugarramurdi es el epicentro de la brujería, el juicio más famoso de la historia de España, el Auto de Fe de 1610, tuvo lugar en Logroño. La Inquisición juzgó y quemó a las "brujas" en la actual Plaza del Espolón (entonces a las afueras).
En una callejuela cercana a la calle Portales, llamada "Calle de la Bruja" (oficialmente no tiene placa con ese nombre, pero los locales la conocen), se dice que vivía una de las acusadas. Recordar este episodio oscuro es fundamental para entender el pasado de la ciudad. Existe un monumento en memoria de las víctimas en el parque del Ebro.
5. El Parlamento y el Convento de la Merced
El actual Parlamento de La Rioja ocupa el antiguo Convento de la Merced. Es un edificio con una historia curiosa: ha sido convento, hospital militar, cuartel, fábrica de tabacos (de ahí la chimenea industrial que se conserva al lado) y ahora sede legislativa.
Lo interesante es fijarse en la portada barroca. Si miras bien, verás que está "incompleta" o desplazada. Las transformaciones del edificio a lo largo de los siglos han dejado cicatrices arquitectónicas que cuentan su propia historia.
6. La "Frecuencia" del Puente de Piedra
Una curiosidad moderna. El Puente de Piedra, entrada principal del Camino de Santiago, tiene cuatro arcos. Si te colocas justo debajo de uno de los arcos centrales (en el parque del Ebro) y hablas, la acústica produce un eco y una reverberación muy particular. Es un secreto a voces entre los niños (y no tan niños) de la ciudad.
7. Graffiti y Arte Urbano
No todo es historia antigua. Logroño tiene una escena de arte urbano vibrante. En las medianeras de los edificios derribados del Casco Antiguo, artistas locales han pintado murales que reivindican desde la cultura del vino hasta la crítica social. Perderse por calles como la Rúa Vieja o Barriocepo es descubrir estas obras efímeras que dialogan con las piedras centenarias.
Conclusión
Logroño es una ciudad de capas. La superficial es deliciosa (vino y pinchos), pero rascar un poco revela una ciudad con alma, con cicatrices y con historias que merecen ser contadas. La próxima vez que vengas, dedica una mañana a buscar estos rincones. Te prometemos que el vino te sabrá aún mejor después de haber descubierto los secretos de la ciudad que lo acoge.
