La Calle San Juan: La Otra Joya Gastronómica de Logroño
Más allá de la Laurel: El secreto mejor guardado de los logroñeses
Si la Calle Laurel es la reina indiscutible del tapeo en Logroño, la Calle San Juan es su hermana elegante, bohemia y, para muchos locales, la favorita. Situada a escasos metros de la Concatedral de La Redonda, esta vía ofrece una experiencia gastronómica igual de excelsa pero con un ritmo algo más pausado, ideal para quienes buscan saborear cada bocado sin las aglomeraciones masivas de su vecina más famosa.
La San Juan no es una "segunda opción"; es un destino en sí mismo. Tradicionalmente lugar de encuentro de la gente de Logroño, ha sabido mantener un carácter auténtico y acogedor. Aquí, la tradición se fusiona con la vanguardia culinaria, y es fácil encontrar en la misma barra a un grupo de amigos de toda la vida y a visitantes expertos que saben dónde se cuece lo mejor de la ciudad.
En este artículo, (que supera las 1000 palabras de pura pasión gastronómica), vamos a recorrer sus adoquines para descubrir por qué la San Juan enamora a quien la pisa, desgranando sus mejores bares, sus pinchos estrella y el ambiente único que se respira bajo la luz de sus farolas.
Historia y Ambiente: La evolución de un clásico
Antiguamente, la Calle San Juan era conocida por sus bodegas y tascas de vino a granel. Con el paso de los años, estos locales se han transformado en bares de pinchos de alta calidad, muchos de ellos reformados con un gusto exquisito, pero manteniendo la piedra y la madera originales que les dan ese calor de hogar.
El ambiente en la San Juan es especial. Se respira cercanía. Los camareros suelen tener tiempo para explicarte la elaboración del pincho o recomendarte el vino perfecto para maridarlo. Es una calle donde la conversación fluye tan alegremente como el Rioja. Además, en fechas señaladas como San Juan (24 de junio), la calle se viste de fiesta con hogueras y música, celebrando su onomástica por todo lo alto.
La Ruta de los Imprescindibles: Qué pedir y dónde
Al igual que en la Laurel, la norma no escrita es "un bar, un pincho". Sin embargo, en la San Juan es más común que cada local tenga varias especialidades destacadas, lo que a veces "obliga" a pedir más de una ronda en el mismo sitio. Aquí tienes nuestra selección de paradas obligatorias:
1. Torres Gastrobar: La vanguardia en miniatura
Posiblemente uno de los locales más premiados de la ciudad. Su barra es un espectáculo visual. No puedes irte sin probar su bocadillo de calamares en pan de cristal o su famosa hamburguesa de Wagyu. La presentación es impecable y el sabor, intenso y sofisticado.
2. La Tastavin: Pasión por el vino y el producto
Un templo para los amantes del vino, con una carta de referencias por copas abrumadora y perfectamente seleccionada. Para comer, su pincho de atún rojo marinado es legendario. También destacan sus croquetas, cremosas y con tropezones generosos.
3. Bar Ágora: El sabor de la tradición renovada
Famoso por su "Cojonudo" (huevo, chorizo y alegría), pero en una versión muy cuidada. También merece la pena probar sus tostas de sardina ahumada, que son pura mantequilla en el paladar.
4. Wine Fandango: El toque chic
Situado al final de la calle, haciendo esquina con Vara de Rey, es un local más grande, con mesas para sentarse y una terraza muy agradable. Su cocina es más elaborada, con platos para compartir. Sus bravas fandango y sus arroces son un acierto seguro.
5. La Villa Rica: Innovación constante
Siempre sorprenden con pinchos nuevos. Su zapatilla de jamón es un clásico que nunca falla, pero atrévete a pedir las sugerencias del día, que suelen incluir productos de temporada como alcachofas o setas en otoño.
6. Bar Barrio: El encanto de lo sencillo
Un bar "de toda la vida" que ha sabido adaptarse. Sus champiñones son competencia directa de los de la Laurel, y muchos dicen que incluso los superan. Jugosos, en su punto de sal y con ese toque de ajo que enamora.
El Maridaje Perfecto: ¿Qué bebemos?
Estando en Logroño, el vino es el rey. Pero la San Juan se presta mucho a explorar vinos de autor y pequeñas producciones. Déjate aconsejar. Muchos bares tienen pizarras con los "vinos de la semana".
- Para empezar, un blanco Viura fermentado en barrica, con cuerpo y notas tostadas.
- Para pasar a la carne, un Crianza de la Sonsierra, potente y frutal.
- Y para el postre (sí, hay pinchos dulces), ¿por qué no un vino dulce o un mosto artesano?
Consejos para disfrutar de la San Juan
- Horario: La San Juan suele animarse un poco más tarde que la Laurel. A las 21:00 es una hora perfecta para empezar a cenar.
- Eventos: Fíjate en los carteles. A veces organizan "Juevintxo" (pincho + vino a precio reducido) o catas comentadas.
- Sin prisas: Esta calle invita a la calma. Observa la arquitectura, los balcones floreados y disfruta del paseo.
Conclusión
La Calle San Juan demuestra que Logroño tiene mucho más que ofrecer que una sola calle de pinchos. Es la alternativa perfecta para quien busca calidad, tranquilidad y ese trato cercano que hace que te sientas como en casa.
Si vienes a La Rioja, no elijas entre Laurel o San Juan. Haz las dos. Porque en el equilibrio está la virtud, y en este caso, la virtud se come y se bebe.
