Platos de Cuchara en La Rioja: Caparrones, Patatas y Pochas para el Frío
Cuando el frío aprieta, La Rioja te abraza
La Rioja es tierra de inviernos frescos y otoños húmedos. Un clima que ha moldeado no solo el carácter de sus gentes, sino también su gastronomía. Aquí, comer "de cuchara" es una religión. No hay nada que reconforte más el cuerpo y el alma que sentarse frente a un plato humeante de guiso tradicional, acompañado, como no podía ser de otra manera, de un buen vino tinto.
La cocina riojana es sencilla en sus ingredientes pero compleja en sus sabores. Se basa en la calidad del producto local: las legumbres de la huerta, el chorizo de la matanza y las verduras de la ribera del Ebro. En este artículo vamos a hacer salivar a tu paladar con los 3 reyes de la cuchara riojana.
1. Las Patatas a la Riojana: El humilde manjar
Paul Bocuse, el famoso chef francés, dijo una vez que las Patatas a la Riojana eran uno de los mejores platos que había probado en su vida. Y no le faltaba razón. Su secreto reside en la simplicidad: patatas, chorizo, pimiento choricero, ajo, laurel y aceite de oliva.
La clave está en "chascar" la patata (romperla al cortar para que suelte el almidón y espese el caldo) y en usar un chorizo riojano de calidad, con ese toque de pimentón que tiñe el guiso de un rojo vibrante. Es un plato que se encuentra en cualquier menú del día y que representa la esencia de la cocina popular: barato, nutritivo y delicioso.
2. Los Caparrones: La energía de la sierra
Si las patatas son el plato del día a día, los caparrones son la fiesta. Son una variedad de alubia roja, pequeña y redonda, típica de la zona de Anguiano y la Sierra. Se cultivan de forma tradicional, trepando por varas de avellano.
El caparrón no viaja solo. Se cocina con sus "sacramentos": chorizo, morcilla, tocino y costilla de cerdo. Es un plato contundente, de los que piden siesta después. En muchos pueblos se celebran festivales en su honor (como en Anguiano en noviembre). Se dice que "el caparrón, si es de Anguiano, es bendición". Su caldo es espeso, casi chocolateado, y su sabor es potencia pura.
3. Las Pochas: La delicadeza de la huerta
A diferencia de los caparrones, las pochas son alubias que se consumen frescas, antes de secarse. Esto les da una textura mantecosa y una piel imperceptible que se deshace en la boca. Son típicas del final del verano y principio del otoño.
Las pochas a la riojana suelen preparase con codornices o con verduras, aunque también admiten almejas o rabo de toro. Es un plato más fino y elegante, que demuestra que la legumbre también puede ser alta cocina. Disfrutar de un plato de pochas en una terraza de Calahorra o Logroño cuando empieza a refrescar el tiempo es uno de los pequeños placeres de la vida.
La "Menestra de Verduras": La reina verde
Aunque técnicamente no siempre es un plato de cuchara (a veces se sirve con tenedor, más seca), la menestra riojana merece mención honorífica. No es una mezcla de verduras cocidas sin más. Aquí, cada verdura (alcachofa, acelga, borraja, guisante, habita...) se cuece por separado en su punto exacto, algunas se rebozan y luego se juntan todas en un breve hervor final.
Es un himno a la huerta del Ebro. En Calahorra, la "Ciudad de la Verdura", se puede degustar en todas sus variantes durante sus famosas Jornadas Gastronómicas.
Dónde comerlos
Casi cualquier restaurante de cocina tradicional en La Rioja borda estos platos. Sin embargo, aquí van algunas pistas:
- Para Caparrones: La zona de Anguiano (Restaurante Valdevenados o La Cañada).
- Para Patatas a la Riojana: Bodegas con comedor o restaurantes de carretera de toda la vida.
- Para Pochas y Menestra: La Ribera Baja (Calahorra, Alfaro) y restaurantes clásicos de Logroño como La Cocina de Ramón o El Rincón del Vino.
Conclusión
La gastronomía de La Rioja no se entiende sin la cuchara. Son platos que conectan con la tierra, con el ritmo de las estaciones y con la memoria de las abuelas. Si vienes en invierno, olvida la dieta por un día y déjate calentar por uno de estos guisos. Tu cuerpo te lo agradecerá.
